Puck’s

Jueves recital. Lunes cerrado por descanso del personal.

Archivo para marzo 2008

telepredicadores en forma de tríptico

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Hoy se nos ha hecho un poco tarde. Se que tenéis cosas que hacer antes de que salga Bel, así que seré breve. El episodio que os voy a contar no recuerdo cuando me pasó. No sé si quiera si me pasó a mi. Sólo recuerdo que antes recibí un folleto publicitario que me pedía que no me fiase de los políticos, que contaminara menos y que acariciara más a los perritos. ¿Alguien tiene un cigarro? Gracias.

- ¡Hasta los huevos estoy yo de la gente! ¡¡ Hasta los putos huevos!!
- Tranquilízate Abigor.
- ¡No! ¡No me tranquilizo! ¿Por qué voy a tener que ayudar a salvar el mundo? Que se joda el mundo y la panda de capullos que vive en él. ¿No va y me dice que si quiero saber la Verdad, que si quiero liberarme de mis cadenas? ¿Y esta gente qué coño sabe si yo tengo cadenas o no?! La Verdad dice. La Verdad no habrá nacido por generación espontánea ¡digo yo! La Verdad la habrá hecho alguien, unos putos ególatras con delirios de grandeza. Quién es más imbécil, ¿el manipulado por las multinacionales o el manipulado por la Verdad?

Los seres como nosotros sabemos que sólo hay un tipo de persona: la manipuladora. Y dos tipos de manipuladores: los que te dicen “eh tú, cómprate esto y serás el mejor” y los que te dicen “eh tú, no te compres eso o serás un borrego”. Los dos son imperativos, ¿o no?

Escrito por tzara

marzo 28, 2008 a 1:55 am

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a mi salud

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Esta semana me gustaría hablaros sobre el altísimo, la fe que le profesa el ganado y las vacaciones que se está tomando. Pero no sé, es un tema que me aburre bastante, así que os contaré otra cosa.

El jarabe me sienta fatal.
Lo escupo al suelo
hace un agujero
y oigo al de abajo protestar.

La medicina me va a matar.
Prefiero las drogas
que casi me ahogan
pero no me intentan curar.

Los pacientes están locos de atar.
Hacen largas colas
para tragarse largas trolas
y además están dispuestos a pagar.

Mataría al que me intentase sanar.
Adoro mis gritos
con dolor los admito
ojalá en un tarro los pudiera guardar.

Escrito por tzara

marzo 20, 2008 a 10:19 pm

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sólo son muñecas

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Dicen que monstruos somos para en monstruos no convertirnos. Yo digo que monstruos somos para parecernos más a los humanos.

a cenizas huele nuestro futuro.
sentado en una cornisa de piedra
veo cómo bailas un vals con muñecas hinchables.
les quitas el aire mientras se marchitan.

y no se dan cuenta de que son muñecas.
cuando hayas terminado con la última
su hija, tal vez su nieta vendrá a por ti,
buscará tu aroma de cenizas y será tu esclava.

seguirás solo,
sobreviviendo generaciones anónimas,
matando para buscar compañía,
volviéndolo a hacer para redimirte.

monstruo eres para monstruo no ser,
esa será tu hipócrita excusa.
y cuando al amanecer mires atrás,
verás que todas esas muñecas ahora son ¡cenizas!

Escrito por tzara

marzo 13, 2008 a 6:19 pm

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puck’s

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Un jueves más en la ciudad de los ángeles nocturnos. El sol se acuesta y la luna le deja su brillo para que no tenga pesadillas. Los neones se encienden y los monstruos salen a alimentarse de la noche. Una turista anda perdida en la ciudad. ¿No sabes donde ir? le preguntan. Vente con nosotros, hoy hay recital. Ellos no tienen buena pinta, parecen sacados de un fanzine underground barato. Pero no tiene nada que hacer. Aquí es, tú primero. Arriba de la puerta hay una tabla de madera. Puck’s. Y en el cristal translúcido un papel pegado con algo escrito a mano. “Jueves recital. Lunes cerrado por descanso del personal”. La chica entra y casi se ahoga en el ambiente. Todos los presentes son como sus nuevos amigos; dos hombres discuten mientras se reparten dinero, un tío vestido de mujer lleva guantes de cocina y a su lado una pelirroja presume de cutis. Un tipo negro lanza escupitajos en forma de rimas a sus compañeros y unos locos roban bolsillos y hablan sobre la muerte. Detrás de la barra un hombre de expresión traviesa e infantil los mira satisfecho. Debe ser Puck. Saluda a la chica y a sus acompañantes y sigue limpiando vasos. Al poco tiempo, las luces se apagan y solo queda un foco apuntando a una tarima que hace de escenario. En ella sólo hay un micrófono y un taburete. La clientela deja sus queaceres y presta atención. Y un nuevo personaje, vestido con traje y sombrero violetas y corbata amarilla aparece en escena. Toma asiento, se enciende un cigarro y bebe un trago de algo verdoso. Buenas y decadentes noches. Mi nombre es Beleth, y todavía no se de qué os voy a hablar.

Escrito por tzara

marzo 10, 2008 a 2:30 am

Escrito en ninguna parte

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